sábado, 11 de diciembre de 2010

EL RETOÑAL, DE MARIN PARA SU PADRE...

       Tenéis obligación de leer esta bonita historia, la de un torero formado en la dehesa desde niño y conociendo como nadie el mundo del toro.



A MI PADRE...

Son las tres de la mañana, y aquí en el hospital, la soledad es jodida. Llueve como si no hubiese llovido nunca y la maquina del café ya me ve venir y me teme. Hoy me ha tocado pasar la noche con mi padre, que hace un par de domingos le dio un infarto. Ha sido fuerte la voltereta, la verdad, pero siempre fue un tipo duro y, gracias también a la rápida actuación de los servicios sanitarios del 061, de esta va a salir seguro. No se me puede olvidar la parte primordial de protagonismo que tuvo mi perra Kenia en la rápida atención de mi padre. Kenia, su Kenia como el le dice, que mas adelante os contaré el papel tan fundamental que tuvo en toda esta historia....

domingo, 5 de diciembre de 2010

El candil - Esta es mi historia pg.5


El trabajo de un leñador consistía en la limpieza y desbroce de la zona a abatir, un equipo de técnicos marcaba, señalaba y media los árboles y el propósito para los que iban a ser destinados. Los secos o enfermos se destinaban para leña y fundamentalmente para hacer carbón, el diámetro de corta de los pinos para madera, debía superar los ochenta centímetros, establecer una zona de caída y una de fuga para el arrastre de los mismos, que se realizaba con dos caballos de arrastre y si la madera era cortada en el lugar de origen para tableado, se hacían grandes haces de troncos a partir de un metro y medio de largo y se transportaban en trineos, schlitte, que se deslizaban por las vías de fuga especialmente preparadas para ello, podían incluso salvar grandes desniveles, colocando dos grandes troncos en el vacío, unidos por pequeños troncos transversales sacados de las ramas desechadas y deslizar por ellos los trineos, la realización de este trabajo era ardua y peligrosa. El guía del trineo se apostaba delante del mismo y se dejaba deslizar, utilizando sus piernas para el giro o frenada, pericia y fuerza se aunaban para conseguir la perfecta realización del trabajo.


  Según la capacidad de cada hombre se le asignaba un trabajo,  que tenia  que ejecutar a la perfección para el buen funcionamiento del equipo de corta y arrastre.

  Dependiendo de muchos factores el trabajo en los bosques se ejecutaba en desplazamientos de una semana al interior de los mismos, del 15 de Abril al 15 de Octubre, épocas en las que el rigor del clima era mas atenuado, en invierno los desplazamientos eran de un día , la nieve y el frío reinante impedían cualquier otra labor, se dedicaban a la limpia y poda de los montes o se hacia carbón con la leña obtenida.

   En los desplazamientos semanales, un leñador cargaba con un aprovisionamiento de víveres que consistía en 16 kilos de patatas, 2 kilos de pan,  750 gramos de mantequilla y ½ kilo de sal, algo de carne en sazón, una marmita para poder hacer una sopa o un puré patée, que los alemanes y alsacianos llamaban, stampfer. Se hacían cuatro comidas diarias, la primera a las seis de la mañana, otra a media mañana, a mediodía, a las 4 de la tarde y a las 8 de la tarde, las comidas consistían en comer siempre lo mismo con la variante de la forma de hacerlo, la posible carne para la marmita se obtenía muchas de las veces, con  la caza o animales aplastados por la acción de la corta, la comida se regaba con el agua de las fuentes que abundaban en el lugar, no se permitía el vino o la cerveza para evitar accidentes y sobre todo retrasos en el trabajo. La cuantía de una vida dependía siempre de la capacidad de trabajo de la misma.

  El salario de un leñador era de cuarenta a cincuenta francos por semana en verano, de cero a 20 francos en invierno, dependiendo de la producción y el clima, se adelantaba dinero a cuenta de la próxima corta.  Los tres habían llegado en época de frío y lluvias, el quehacer era menor y el sueldo escaso, la vida en aquellos bosques era monótona, sobre todo para Rafael que era el único casado de los tres y tenía que ahorrar para traer a Sabina y sus hijos.
  Luis y Mariano se planteaban otro sistema de vida eran jóvenes y solteros, se sabían relacionar con otros de su edad y empezaron a conocer chicas en el pueblo, en poco tiempo parlucheaban el Frances para defenderse y al no tener en común otra lengua que no fuese la del lugar, aprendían rápido.

Monsieur Dunier había notado buena mano en la realización del carbón de leña por parte de Rafael, oficio que había aprendido de su padre y que manejaba bien desde mozalbete, pasando largas temporadas en las dehesas extremeñas bien pobladas de encinas y robles, con cuya madera se hacia un carbón de mas larga duración pero con menos poder calorífico que el carbón de pino. De hayas y abedules eran ricos los bosques de la Lorraine, de cuya madera Rafael tenia menor conocimiento. Pero lo que bien se aprende nunca se olvida, Dunier deposito su confianza en Rafael y no quedo decepcionado. Semanalmente Luis y Mariano transportaban el carbón a unos depósitos de Loissey, para desde allí ser llevado hasta Bar-le-duc, cargado en trenes por la compañía maderera y ser distribuido para su uso en todos los hogares.

  Llegado abril la pequeña comuna volvió a moverse febrilmente, el trabajo y el dinero  llamaba de nuevo a sus puertas. Los hombres preparaban los caballos de tiro con el avant train, una especie de carro especialmente preparado para el arrastre, los schlitte, grandes sierras para dos hombres, hachas, gigantescas, podones y azadas de corte para la limpieza de los gigantes abatidos.
  Ingenieros y guardabosques se pusieron en marcha cargados con mosquetones para empezar a marcar y seleccionar la tala, los niños cantaban , corrían y reían con la llegada de la primavera, el sol volvía a iluminar todos los hogares, Rafael sonreía, muy pronto Sabina y sus hijos estarían con el, una nueva vida comenzaba para todos.

  

viernes, 26 de noviembre de 2010

Una muerte anunciada - La dehesa se muere

                                              La muerte del toro bravo
Hace dos años visitaba el museo taurino que se encuentra en la finca de Monteviejo, propiedad de Victorino Martín, fui acompañado de mi hijo, conocedor del tema que nos ocupa y un amigo mexicano catedrático de derecho en la Universidad Autónoma de México, estuvimos hablando del devenir del toro y sus encastes, Victorino padre sentía gran preocupación por lo que él presentía que podía ocurrir en un futuro próximo, exactamente lo que ha ocurrido con la centenaria ganadería de Sanchez Cobaleda.
  A Victorino padre le podemos criticar, cuanto se le ocurra a detractores, puristas, maniqueos, fariseos y demás farándula que viven, se regodean y presumen de nuestra__ "FIESTA NACIONAL" Y LO DIGO CON MAYUSCULAS, POR QUE SI DE ALGO PODEMOS PRESUMIR ES DE TENER ALGO ÚNICO Y DIFERENTE.__Los que le conocemos sabemos que ha tenido que luchar contra muchos avatares, con astucia, marrullería y un sin fin de argucias, para sacar del toro lo que él pretendía que fuese, el sentido salvaje de la libertad, la nobleza y la fiereza innata de ese ser primigenio que busca la lucha sin tregua ni descanso, una alimaña, como dicen algunos y claro eso no gusta a los toreros de salón, que son la mayoría, con todo el respeto que me puedan merecer. En el mismo caso tenemos a Don Eduardo Miura.__Quien se atreve con una locomotora de seiscientos kilos de peso, tres metros y medio de largo y que se mueve como un corzo, ahí tenemos la respuesta. Nosotros los que amamos a ese magnifico animal no hemos hecho nada, para defenderlo.
  El primigenio taurus reinaba en todo el área Mediterránea, fue utilizado desde la Grecia minoica hasta nuestra querida Hispania, tierra de conejos, como se la conocia en la antiguedad o nuestra piel de toro, como a mi me gusta denominarla.  La presencia del toro como objeto de juego se encuentra en la Península Ibérica desde tiempos remotos como así lo demuestran diferentes fuentes arqueológicas, como la piedra labrada de Clunia, las vasijas de Liria, las esculturas de toros de Osuna o la bicha de Bazalote, que reflejan el sentido ritual y ludico que ha tenido el toro en nuestra Península Ibérica.
  El torero se ha negado a evolucionar, se ha hecho cómodo y quiere que sea el toro el que evolucione, para que se quede rendido ante esa pose de altanería y grandeza que el hombre como ser racional e inteligente, bañado de egolatría posee y quiere dar ante su publico.__Pues mire usted, no, no y no, si tiene que haber menos toreros que los haya, pero su cobardía y donaire no puede ir en detrimento de la fiereza y casta del toro bravo, porque va a llegar un momento que cualquier papanatas se va a poner delante de un toro, de un "toro-carretón".


  Sres. menos lindezas y mas pelotas o el taurus primigenius desaparecerá, para mofa y desdén de todos los que están en contra de nuestra "FIESTA NACIONAL".

jueves, 25 de noviembre de 2010

El candil - Esta es mi historia pg.4


  Una carreta les esperaba, tirada por dos enormes percherones, cuyas pezuñas median más de dos palmos, Rafael no había visto nunca caballos tan enormes, eran idóneos para tanta humedad y el mucho barro que llenaba el camino hasta los bosques. Adentrándose en el mismo, pudo contemplar la magnificencia de aquellos enormes pinos, como gigantes adormecidos esperando ser derribados, la apuesta iba a ser dura, muy dura.
  Tardaron como tres horas en hacer el trayecto, unos diez o quince kilómetros los separaban de la civilización, de pronto una gran explanada se abrió ante ellos, el movimiento de hombres, mujeres y animales era evidente ante tanta soledad.

    __Joder esto pinta bien__dijo Mariano, que no había abierto la boca desde que llegaron. Los tres se miraron y se echaron a reír.
    __Vaya si pinta bien,__dijo Luis__ hay hasta mujeres.
    __Bocazas que eres un bocazas__contesto Rafael.
 
  Se tiraron del carro y echaron a correr como niños, el humo salía por las chimeneas de los barracones, construidos con grueso troncos unidos por la pez, para que el viento y la lluvia no penetrase en los interiores. Por fin iban a comer caliente.
  En aquella inmensidad se sentían libres, olía a leña, a guiso, a vida.
 
  Diez o doce casas de troncos se diseminaban alrededor de aquel acampado, un enorme barracón se asentaba en uno de los lados del mismo, cuadras para los caballos de arrastre, una oficina y un barracón mas pequeño para los solteros o sin familia que trabajaban en aquella pequeña comuna, una gran hoguera presidía el centro de la explanada para calentarse en los ratos de ocio y ahuyentar a los animales salvajes que poblaban los bosques, especialmente los lobos, los jabalíes deambulaban y se atrevían a entrar en el recinto, muchas veces viéndose obligados a  echarlos, cogiendo de cuando en vez algún jabato para asado y regocijo de la comunidad, la caza era abundante.
  Otras seis o siete pequeñas montañas de madera ennegrecida de unos cinco o seis metros de altura se distribuían en todo el contorno, estaban haciendo carbón de leña, algo que Rafael conocía muy bien.

   Duniér los llamó y los llevo hasta el gran barracón donde se había dispuesto una zona llena de aperos y útiles para la tala y transporte de los pinos cortados, sogas, hachas, sierras y podones esparcidos por doquier, les enseño en que consistía su trabajo y el comienzo del mismo que se efectuaría al día siguiente, al despuntar el alba.
  Les presento a los que iban a ser sus compañeros de trabajo y organizo las cuadrillas, muchos de los jóvenes se habían ido al pueblo de Loisey-Culey, era Domingo y gustaba de celebrar regando con cerveza el día de asueto.   
 
  Alsacianos con un peculiar acento alemán, italianos, algún baresiano (nativos de Bar-le-duc) polacos y  una cuadrilla de jóvenes venidos de los Balcanes, componían aquella amalgama de ciudadanos del mundo.
  Era como pasar el Rubicón, la suerte estaba echada y el tiempo, sin saberlo, jugaba en su contra.

  La pequeña comuna de leñadores estaba ubicada al este de Bar-le-duc, muy cerca de Loisey- Culey que contaba con poco mas de doscientos habitantes, a excepción de las cuadrillas de leñadores y labriegos que habitaban en el entorno y utilizaban su proximidad para todo tipo de servicios, era el sitio mas cercano para ser atendido por una matrona o una atención medica, por cierto bastante buena para la época, lugar y situación que nos ocupa, la consulta estaba atendida por un matrimonio de médicos de origen polaco, judíos-polacos que prácticamente eran los dueños del pueblo, su fortuna según las malas lenguas ascendía a muchos miles de francos, una pequeña escuela, una iglesia con un sacerdote al que todos conocían como monsieur le curé, a pocos kilómetros hacia el oeste se encontraba Naives-Rosieres, ciudad atravesada por la carretera de la Voie Sacrée, importantísima vía de comunicación que seria factor importante en el desarrollo de la Gran Guerra y el frente de Verdun.

Todo comenzó en 2019 (La Covid 19)

—La manifestación vírica de un patógeno que cambió nuestro mundo para siempre, la Covid 19—  Todo empezó aquí y nos cogió a todos por sorpre...