viernes, 26 de noviembre de 2010

Una muerte anunciada - La dehesa se muere

                                              La muerte del toro bravo
Hace dos años visitaba el museo taurino que se encuentra en la finca de Monteviejo, propiedad de Victorino Martín, fui acompañado de mi hijo, conocedor del tema que nos ocupa y un amigo mexicano catedrático de derecho en la Universidad Autónoma de México, estuvimos hablando del devenir del toro y sus encastes, Victorino padre sentía gran preocupación por lo que él presentía que podía ocurrir en un futuro próximo, exactamente lo que ha ocurrido con la centenaria ganadería de Sanchez Cobaleda.
  A Victorino padre le podemos criticar, cuanto se le ocurra a detractores, puristas, maniqueos, fariseos y demás farándula que viven, se regodean y presumen de nuestra__ "FIESTA NACIONAL" Y LO DIGO CON MAYUSCULAS, POR QUE SI DE ALGO PODEMOS PRESUMIR ES DE TENER ALGO ÚNICO Y DIFERENTE.__Los que le conocemos sabemos que ha tenido que luchar contra muchos avatares, con astucia, marrullería y un sin fin de argucias, para sacar del toro lo que él pretendía que fuese, el sentido salvaje de la libertad, la nobleza y la fiereza innata de ese ser primigenio que busca la lucha sin tregua ni descanso, una alimaña, como dicen algunos y claro eso no gusta a los toreros de salón, que son la mayoría, con todo el respeto que me puedan merecer. En el mismo caso tenemos a Don Eduardo Miura.__Quien se atreve con una locomotora de seiscientos kilos de peso, tres metros y medio de largo y que se mueve como un corzo, ahí tenemos la respuesta. Nosotros los que amamos a ese magnifico animal no hemos hecho nada, para defenderlo.
  El primigenio taurus reinaba en todo el área Mediterránea, fue utilizado desde la Grecia minoica hasta nuestra querida Hispania, tierra de conejos, como se la conocia en la antiguedad o nuestra piel de toro, como a mi me gusta denominarla.  La presencia del toro como objeto de juego se encuentra en la Península Ibérica desde tiempos remotos como así lo demuestran diferentes fuentes arqueológicas, como la piedra labrada de Clunia, las vasijas de Liria, las esculturas de toros de Osuna o la bicha de Bazalote, que reflejan el sentido ritual y ludico que ha tenido el toro en nuestra Península Ibérica.
  El torero se ha negado a evolucionar, se ha hecho cómodo y quiere que sea el toro el que evolucione, para que se quede rendido ante esa pose de altanería y grandeza que el hombre como ser racional e inteligente, bañado de egolatría posee y quiere dar ante su publico.__Pues mire usted, no, no y no, si tiene que haber menos toreros que los haya, pero su cobardía y donaire no puede ir en detrimento de la fiereza y casta del toro bravo, porque va a llegar un momento que cualquier papanatas se va a poner delante de un toro, de un "toro-carretón".


  Sres. menos lindezas y mas pelotas o el taurus primigenius desaparecerá, para mofa y desdén de todos los que están en contra de nuestra "FIESTA NACIONAL".

jueves, 25 de noviembre de 2010

El candil - Esta es mi historia pg.4


  Una carreta les esperaba, tirada por dos enormes percherones, cuyas pezuñas median más de dos palmos, Rafael no había visto nunca caballos tan enormes, eran idóneos para tanta humedad y el mucho barro que llenaba el camino hasta los bosques. Adentrándose en el mismo, pudo contemplar la magnificencia de aquellos enormes pinos, como gigantes adormecidos esperando ser derribados, la apuesta iba a ser dura, muy dura.
  Tardaron como tres horas en hacer el trayecto, unos diez o quince kilómetros los separaban de la civilización, de pronto una gran explanada se abrió ante ellos, el movimiento de hombres, mujeres y animales era evidente ante tanta soledad.

    __Joder esto pinta bien__dijo Mariano, que no había abierto la boca desde que llegaron. Los tres se miraron y se echaron a reír.
    __Vaya si pinta bien,__dijo Luis__ hay hasta mujeres.
    __Bocazas que eres un bocazas__contesto Rafael.
 
  Se tiraron del carro y echaron a correr como niños, el humo salía por las chimeneas de los barracones, construidos con grueso troncos unidos por la pez, para que el viento y la lluvia no penetrase en los interiores. Por fin iban a comer caliente.
  En aquella inmensidad se sentían libres, olía a leña, a guiso, a vida.
 
  Diez o doce casas de troncos se diseminaban alrededor de aquel acampado, un enorme barracón se asentaba en uno de los lados del mismo, cuadras para los caballos de arrastre, una oficina y un barracón mas pequeño para los solteros o sin familia que trabajaban en aquella pequeña comuna, una gran hoguera presidía el centro de la explanada para calentarse en los ratos de ocio y ahuyentar a los animales salvajes que poblaban los bosques, especialmente los lobos, los jabalíes deambulaban y se atrevían a entrar en el recinto, muchas veces viéndose obligados a  echarlos, cogiendo de cuando en vez algún jabato para asado y regocijo de la comunidad, la caza era abundante.
  Otras seis o siete pequeñas montañas de madera ennegrecida de unos cinco o seis metros de altura se distribuían en todo el contorno, estaban haciendo carbón de leña, algo que Rafael conocía muy bien.

   Duniér los llamó y los llevo hasta el gran barracón donde se había dispuesto una zona llena de aperos y útiles para la tala y transporte de los pinos cortados, sogas, hachas, sierras y podones esparcidos por doquier, les enseño en que consistía su trabajo y el comienzo del mismo que se efectuaría al día siguiente, al despuntar el alba.
  Les presento a los que iban a ser sus compañeros de trabajo y organizo las cuadrillas, muchos de los jóvenes se habían ido al pueblo de Loisey-Culey, era Domingo y gustaba de celebrar regando con cerveza el día de asueto.   
 
  Alsacianos con un peculiar acento alemán, italianos, algún baresiano (nativos de Bar-le-duc) polacos y  una cuadrilla de jóvenes venidos de los Balcanes, componían aquella amalgama de ciudadanos del mundo.
  Era como pasar el Rubicón, la suerte estaba echada y el tiempo, sin saberlo, jugaba en su contra.

  La pequeña comuna de leñadores estaba ubicada al este de Bar-le-duc, muy cerca de Loisey- Culey que contaba con poco mas de doscientos habitantes, a excepción de las cuadrillas de leñadores y labriegos que habitaban en el entorno y utilizaban su proximidad para todo tipo de servicios, era el sitio mas cercano para ser atendido por una matrona o una atención medica, por cierto bastante buena para la época, lugar y situación que nos ocupa, la consulta estaba atendida por un matrimonio de médicos de origen polaco, judíos-polacos que prácticamente eran los dueños del pueblo, su fortuna según las malas lenguas ascendía a muchos miles de francos, una pequeña escuela, una iglesia con un sacerdote al que todos conocían como monsieur le curé, a pocos kilómetros hacia el oeste se encontraba Naives-Rosieres, ciudad atravesada por la carretera de la Voie Sacrée, importantísima vía de comunicación que seria factor importante en el desarrollo de la Gran Guerra y el frente de Verdun.

El candil - Esta es mi historia pg.3

El día siguiente lo dedicaron a preparar los atillos y despedirse de las familias, habían contactado con un mulero que los llevaría hasta Cáceres, para allí coger el tren con destino Madrid, andarían lo que quedaba del día y parte de la noche, para estar de madrugada en la entonces Villa de Cáceres.
  La línea de ferrocarril, que unía Cáceres con la capital de España, llevaba poco tiempo en funcionamiento, no todo el mundo podía viajar en tren, pero con mucho esfuerzo y unos ahorros, habían podido reunir el suficiente dinero para el billete, hasta su lugar de destino,  Bar-le-duc, Francia.
   El viaje era una odisea, en tren hasta la estación de Delicias en la capital de España y de allí a Atocha, Atocha, Irun, Hendaye, Paris, por la línea del Este a doscientos kilómetros, Bar- le-duc. 
  Bar-le-duc, ciudad fronteriza con Alemania, era en ese momento eminentemente maderera, rodeada de inmensos bosques, para los que se necesitaba mucha mano de obra en la tala y replantación de los mismos y una industria procedente del carbón de leña que cada día tenía mas demanda. La industria cervecera era prospera y con alta reputación, la industria metalúrgica y textil era a tener en cuenta, empresas como Bergere de France, habían dado a la villa prosperidad, con la creación del alambre tejido, la mermelada de grosella tenia renombre en Francia desde 1.344 y los negocios de confitura eran prósperos y rentables. La ciudad estaba muy bien situada estratégicamente, dos buenas comunicaciones, el canal de Marne que la comunicaba con el Rhin y el ferrocarril con Paris y Estrasburgo.
  
Por las guerras Franco-Prusianas de 1.870  los alemanes habían anexionado los territorios de Alsacia y Lorena como parte de Alemania, la situación geográfica por la propiedad territorial era bastante inestable.
 
  Para alguien que era la primera vez que salía de su pueblo la aventura podía ser inolvidable. No era el caso, los tres habían estado en milicias, “la puta mili”, como ellos decían, el mas joven Luis, había participado dos años antes en el conflicto de Melilla en la ya conocida batalla del “Barranco del lobo” y como decía su madre gracias a la virgen de “Arageme” patrona de Coria, se lo habían devuelto con vida.
  Los tres iniciaban una nueva aventura, un destino incierto que marcaría para siempre sus vidas.

  En la gare, estación de trenes de Bar-le-duc, en la Plaza de la Republica, les esperaba monsieur Duniér, encargado de la empresa que les había contratado. Duniér, un hombretón de mediana edad curtido en los bosques, rondaría el metro ochenta de altura y cien kilos de peso, al lado de los tres parecía un gigante, una gorra tapaba su enorme cabeza, sus enormes brazos descubiertos a pesar del frío reinante, extendió sus manos para saludar a los recién llegados.

     __Allo ça va bien.
  Rafael lo miro con timida sonrisa y un gesto de encogimiento de hombros, sin entenderlo.
     __Ah pardón excusemoi, yo hablo un poco de espagnolo. ¿Esta bien, viaje bueno?
  Los tres estaban quietos, ni que hacer, ni que decir, Luis, rompió el silencio.
    __No pasa na, estos son como los moros, hablan así, raro.
    __¿Moros, se qua moros?
  Respondió Duniér sin dejar de sonreír.
    __Moros, turbante, Marruecos, África.
  Dijo Luis gesticulando como un poseso.
    __¿Toi moro, afriquen?__Pregunto Dunier.
  ¡Qué no coño, que no, yo español!__contesto Luis.
  Duniér no podía sujetar la risa.__Jajajajaja, alle les enfants vamos au “boulot”

El candil - Esta es mi historia pg.2


                                                 Capitulo I
   Esta es mi historia, la que siempre quise contar, la que nadie leerá, la que nunca será publicada.

   A principio de 1.900 Sabina tiene siete años, es pequeña para su estatura, fibrosa y vivaracha__.Es como una lombriz dice su madre__empieza a hacer las tareas de la casa, ocuparse de otra hermana mas pequeña, encender el fuego, ocuparse de las gallinas y de un cerdo que tarda en engordar porque tiene tanta comida como la que le falta a sus dueños.
  Rafael tiene doce años, es un hombrecillo que ejerce de labriego, corta tierras a pesar de su tierna edad, siembra y recoge cosechas; cebada, centeno, trigo, aceitunas y en otoño e invierno hace carbón de leña en los montes, semanas enteras sin venir a casa, durmiendo a la intemperie, lo que bueno sea para ganar un real y llevarse algo al puchero.
  Son tiempos difíciles__¿cuando no lo han sido?__ la Extremadura de los fuertes calores en verano, la escarcha y rocío de las duras mañanas invernales, el frío que te cala los huesos, te hiela el alma y no te deja respirar, son tiempos duros, sobre todo para los niños.

      
 Año 1.911.
 __Hola Rafael.
 __Hola Luis.
   Rafael miró de reojo al recién llegado, estaba sentado al lado de la chimenea, en una de sus manos unas tenazas con las que golpeaba el suelo, con la otra, mecía un niño de poco mas de un año y en el fuego cocía un caldero de bellotas, era la cena y comida para varios días, estaba cantando una canción, una canción que repetía siempre hasta la saciedad cuando pensaba.
                      __Oh que chaqueta tan mona
                          que bonito tiene el corte
                          dime con el pensamiento
                          donde has pasado la noche.
                      __La noche yo la he pasado
                          en el cuartel de la ria
                          con el sargento primero
                          de la cuarta compañía.
                      __Oh que chaqueta tan mona…
 __¿Que pasa Luis?
 __Pos que ma llamao el Mariano y ma dicho que tenemos los papeles, mañana salimos pa Irun y de alli que nos apañemos como pudamos pa llegar hasta la frontera de Alemania, el trabajo ya lo tenemos, la putá va ser llegar hasta allí, esta la cosa jodía.
 __Bueno Luis, lo importante esta hecho, tenemos los papeles y el trabajo, ya, ya nos apañaremos.
 __Pos hasta mañana Rafael, me voy a preparar los avios.
 
  La casa de Rafael,  era una casa construida en ladrillo de adobe y paja secados al sol, en los arrabales de aquella vetusta e histórica ciudad, que un día lleno sus calles y casas de un pasado esplendor.
  El hambre y la miseria roían sus paredes y sus cuerpos eran como pescados secos tendidos al sol. La esperanza se escapaba de aquellos hogares huyendo de tanta miseria, los niños nacían y morían como si un plan estuviese trazado para sumirlos en la más profunda de las tristezas.
  
  Rafael ahogaba sus penas en un vino barato y Sabina su mujer con dieciocho recién  cumplidos, cuidaba de dos hijos y trabajaba de labriega donde hubiese lugar, amamantaba hijos de quien le pagase por ello, dejando para los suyos las sobras de tanta pobreza. Ver morir un ser querido era doloroso y verlo vivir en la desnutrición y la miseria era perder la fe y la esperanza. Era un sin sentido la vida, en una persecución implacable de la muerte, como una tabla de salvación, para acabar con tanta desdicha.

__Sabina, Sabina, ya has oio lo que ha dicho el Luis, pos ala preparando los avios que mañana nos vamos pa Francia y una vez que estemos allí y tengamos to preparao, te aviso pa que te vaya con los crios.
 __Pero Rafael que trabajo vais a hacer allí.
 __Pos de momento vamos a cortar árboles, pinos o algo asi en los bosques, cerca de la frontera de Alemania, lo que sea con tal de salir de tanta miseria, que el vinu me mata y el ambri me muerdi las entrañas, que los crios no tien mas que ojos en la cara consumia y esus cuerpinos, que paece que la ropa estuviese colgá de una pua.
  __Que no Sabina, que no, que no aguantu mas, ala prepara los avios.

  Un relámpago, un trueno, pareció hundir las paredes de aquella vetusta casa. El estío cerraba sus puertas, al alborear de un otoño triste y lluvioso.


Mary & Rafa

                                                                                                                Mary & Rafa